El cáncer, junto con las enfermedades cardiovasculares, constituye en la actualidad el problema más importante de salud pública en todo el mundo. En España se diagnostican aproximadamente 240.000 casos nuevos al año y se producen 100.000 muertes al año, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica. Además, el cáncer es la segunda causa de muerte en mujeres, entre los que se encuentran los tipos de cáncer ginecológicos, es decir, aquellos que afectan a los órganos de reproducción femeninos.
En este contexto, la prevención tiene un papel fundamental para reducir estas cifras de incidencia y mortalidad. Es fundamental realizar las revisiones ginecológicas periódicas para poder detectar el cáncer ginecológico de forma precoz y actuar en las primeras fases. En Ginefem contamos con el ginecólogo Dr. Alfonso Ángel Quesada, especialista en la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer ginecológico.
Incidencia y mortalidad del cáncer ginecológico
Cáncer de cérvix o cuello uterino
En España el cáncer de cérvix es la cuarta neoplasia más frecuente en mujeres, que alcanzó los 6784 nuevos casos en 2018, aproximadamente con una incidencia anual de 13,7 casos por cada 100.000 mujeres y una mortalidad de 3,6 casos por cada 100.000 mujeres año.
Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, el 90% de las lesiones invasivas del cáncer de cérvix proviene de lesiones premalignas desarrolladas en un período no inferior a los 10 años.
Cáncer de ovario
Según la Asociación Española contra el Cáncer, el cáncer de ovario es el cuarto más frecuente en ginecología oncológica (después del cáncer de mama, endometrio y cérvix), con aproximadamente 205.000 nuevos casos al año en todo el mundo, y representa entre el 4 y el 5% de los tumores femeninos.
En España se diagnostican unos 3.300 casos anuales, lo que representa el 5,1% de los cánceres entre las mujeres, una incidencia alta que ha tenido un ascenso lento y constante desde la década de los 60. La mayoría de los casos de cáncer de ovario se diagnostican entre los 45 y los 75 años.
Sin embargo, el cáncer de ovario sigue siendo la primera causa de muerte por cáncer ginecológico en España debido a la gran dificultad de un diagnóstico precoz y a que el 80-85% de las pacientes se diagnostican ya en estadios avanzados III y IV. Alrededor de 1.900 mujeres fallecen al año por un cáncer de ovario en España y aproximadamente un 44% de las pacientes en el país sobreviven más de 5 años.
Prevención del cáncer ginecológico
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre un 30% y un 50% de los casos de cáncer son evitables. Para ello, es necesario reducir los factores de riesgo y aplicar estrategias preventivas con base científica. A la hora de hablar de prevención del cáncer, hay que mencionar la prevención primaria y secundaria.
Por un lado, la prevención primaria consiste en reducir la incidencia de la enfermedad evitando la exposición a determinados factores causales que favorecen la aparición de la enfermedad oncológica:
- El tabaco es uno de los factores de riesgo más importante y se ha relacionado con el cáncer de cuello uterino, entre otros tipos de cáncer.
- El sobrepeso y la obesidad también influyen en la incidencia del cáncer. La OMS señala en su Informe Mundial sobre el Cáncer que el incremento de grasa corporal aumenta el riesgo de cáncer de endometrio. Asimismo, en 2016, un estudio realizado por el grupo de trabajo de la IARC (Centro internacional de Investigaciones sobre el Cáncer) concluye que la ausencia de exceso de grasa corporal posee un efecto preventivo en la aparición de enfermedades neoplásicas como el cáncer de endometrio y de ovario.
- El uso de un tratamiento hormonal aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer como el cáncer de endometrio y el cáncer de ovario. El patrón de riesgo de cáncer depende de la composición de la terapia hormonal que se siga (solo estrógenos o combinación de estrógenos con progestágenos). Los estudios han demostrado que el aumento de riesgo de cáncer de mama asociado a tratamiento hormonal de estrógenos y progesterona se produce después de unos años de tratamiento y se mantiene elevado durante al menos cinco años después de la discontinuación de la terapia, aunque el riesgo comienza a disminuir poco después de retirarse el tratamiento. Por este motivo, se recomienda tomar este tipo de tratamientos, siempre bajo recomendación médica, durante el mínimo tiempo posible y a la menor dosis.
- La infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) puede contribuir a desarrollar cáncer de cuello uterino, vulva y vagina.
Asimismo, exponemos algunos factores que ayudan a reducir el riesgo de la aparición del cáncer ginecológico:
- Las mujeres que dan el pecho a sus bebés durante un periodo prolongado de tiempo tienen menor riesgo de cáncer de mama, comparado con las mujeres que no lactan, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica. Se calcula que la reducción de riesgo es aproximadamente un 4% por cada 12 meses acumulados de lactancia materna.
- La vacunación frente al Virus del Papiloma Humano puede prevenir la infección por los subtipos de virus que causan aproximadamente el 70% de los cánceres de cuello uterino. Esta vacuna protege frente a los subtipos de virus que con mayor frecuencia se relacionan con este tipo de cáncer, pero no contra todos ellos. La OMS recomienda esta vacuna para las niñas de entre 9 y 13 años, antes de que sean sexualmente activas.
- El efecto preventivo de una actividad física regular podría producirse independientemente de control del peso, como ocurre en el caso del cáncer de endometrio.
Por otro lado, la prevención secundaria trata de detectar lo antes posible los tumores en personas sanas para que, a través de una intervención apropiada en esta fase precoz, se pueda modificar la evolución de la enfermedad.
Los objetivos y técnicas de la prevención secundaria son disminuir la prevalencia, evitar las secuelas e invalideces, mejorar el pronóstico y reducir las tasas de mortalidad.
En la prevención secundaria del cáncer, es muy importante la educación sanitaria para dar a conocer los signos precoces del cáncer y sensibilizar a la población.
Además, se realiza cribado poblacional a grandes poblaciones no seleccionadas para detectar la enfermedad antes de que se manifieste clínicamente y así poder iniciar el tratamiento de forma precoz con el fin de mejorar el pronóstico.
La efectividad del cribado del cáncer, incluido en los programas de detección precoz del cáncer a través del Plan Integral del Cáncer del Sistema Nacional de Salud, se ha demostrado en el cáncer de cérvix. Entre los tumores que se beneficiarían de un procedimiento de diagnóstico precoz se encuentran tipos de cáncer ginecológico como el cáncer de cérvix uterino, ovario y endometrio. El objetivo es detectar lesiones precursoras, permitiendo el diagnóstico temprano para aplicar cuanto antes un tratamiento.
En el caso del cáncer de cérvix, para detectarlo de forma precoz en Europa se recomienda realizar la citología cervical o de Papanicolau cada 3 años en mujeres asintomáticas con edades comprendidas entre 25 y 65 años que sean o hayan sido sexualmente activas y, como opción preferente, también se hace la prueba del VPH cada 5 años.
La citología cervical o citología ha demostrado su efectividad en el cribado del cáncer de cérvix reduciendo su mortalidad en un 60-90%, cifra que alcanza el 80% en países donde se realiza un cribado poblacional de forma organizada.
Según el protocolo del cribado, en Europa, después de la primera citología, se realizarán otras dos citologías con un intervalo de 1 año. Si resultan negativas, se recomienda la realización cada 3 años en mujeres de 25 a 39 años, pudiéndose ampliar el plazo a los 5 años en el caso de las mayores de 40 años.
Además, se recomienda realizar el test del DNA del Virus del Papiloma Humano, el cual es una prueba complementaria a la citología convencional que se realiza, sobre todo, en mujeres de alto riesgo para mejorar el seguimiento y cribado de mujeres con antecedentes de una lesión premaligna.
Para detectar precozmente el cáncer de ovario, aunque la evidencia aún es insuficiente, se recomienda realizar el análisis de sangre marcador sérico CA 125 y una ecografía transvaginal tanto a mujeres mayores de 40 años como a mujeres a partir de 25 con antecedentes familiares de este tipo de cáncer. En el caso de las mujeres con alto riesgo por síndromes hereditarios como el cáncer de ovario hereditario se recomienda un seguimiento sistemático en el que se realice el marcador CA 125 y la exploración ginecológica con ecografía transvaginal cada 6-12 meses a partir de los 35 años.
De momento, no se ha mostrado la efectividad de estas dos pruebas de cribado para la población general y no existen recomendaciones válidas al respecto.
Las mujeres con muy alto riesgo de cáncer de endometrio deberían comenzar a los 30-35 años con un cribado de cáncer de endometrio cada 1-2 años, consistente en revisión ginecológica con ecografía tranvaginal y aspirado endometrial.
Aún no existe evidencia suficiente para recomendar el cribado de cáncer de endometrio en mujeres de moderado riesgo, que son aquellas que han tenido un tratamiento hormonal estrogénico, una exposición al tamoxifeno, menopausia tardía, nuliparidad, infertilidad, ciclos anovulatorios, obesidad, diabetes e HTA.
Prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer ginecológico en Ginefem
En Ginefem, nuestro ginecólogo el Dr Alfonso Ángel Quesada está especializado en cáncer ginecológico. Nuestro especialista destaca la importancia de detectar lesiones premalignas antes de que aparezca el cáncer, lo cual es posible si se realizan periódicamente las revisiones ginecológicas.
El Dr. Quesada señala que el cáncer de cuello de la matriz es habitual entre las mujeres más jóvenes, mientras que el cáncer de endometrio se da más en las mujeres mayores de 45 años, seguido del cáncer de ovario.
Estos son algunos de los síntomas más frecuentes del cáncer ginecológico para poder detectarlo a tiempo y acudir a la consulta del ginecólogo para realizar un diagnóstico certero:
- Sangrado o secreción vaginal anormal
- Dificultad para comer o sentirse lleno muy rápido
- Dolor en la pelvis o en la zona baja de la espalda
- Necesidad de orinar con mayor frecuencia
- Estreñimiento
- Hinchazón
- Dolor abdominal
- Sensibilidad en la vulva o ardor
- Cambios en el color o en la piel de la vulva
- Cansancio injustificado
La realización de la conización cervical es una biopsia en cono que se utiliza para detectar cáncer cervical o células precancerosas.
Los cánceres ginecológicos se pueden tratar de diferentes formas, según el tipo de cáncer y la fase en la que se encuentre. Por ello, tenemos como opciones de tratamiento la quimioterapia, radioterapia o cirugía para extirpar el tejido canceroso. Por lo general, todos estas opciones se suelen combinar para lograr mayor efectividad en la eliminación del cáncer.
El especialista será quien determine cuál es el tratamiento más adecuado para cada mujer, además de explicarle en detalle los riesgos, beneficios y posibles efectos secundarios que el tratamiento va a tener sobre su organismo.
Si el cáncer se encuentra en una fase más avanzada los tratamientos adquieren complejidad y se combinan con técnicas quirúrgicas que se complementan con tratamientos como radioterapia o quimioterapia.
En el caso del cáncer de ovario avanzado se ofrece un tratamiento de quimioterapia con cirugía. El cáncer de útero, endometrio o cervical requiere a veces la aplicación de radioterapia.
Si quieres prevenir el cáncer ginecológico, acude al ginecólogo cuando te correspondan tus revisiones periódicas o si tienes síntomas. Pide cita en Ginefem a través de nuestro formulario web o en el 922.241.598.
